Piano. La otra dimensión de Viviana Blengino

 Piano. La otra dimensión de Viviana Blengino

Lunes 8 de noviembre. 17:30 fue la hora señalada para la entrevista. Al llegar la vista era inmejorable. Fuimos cálidamente recibidos no solo por ella sino también por sus “guardianes” (perros). El Lago Piedras Moras, en Almafuerte, fue el fondo de una charla distendida que duró lo que duró, sin tiempo que nos corriera. Allí conocimos a una apasionada por la música en especial la clásica, enamorada perdidamente del piano, su compañía. Hablamos sobre sus orígenes, los discos de vinilo de su padre que aún atesora, su andar por Europa, su regreso y su presente. El disparador de todo esto fue simplemente “La Galería, encuentro en casa”. Pónganse cómodos y disfruten de la otra dimensión de Viviana Blengino.

– ¿Qué es “La Galería, encuentro en casa”?

-Es abrir la casa (propia) para la gente y compartir la música que es lo que ha marcado mi vida siempre. Compartimos concierto con invitados, armamos en el parque (casa) islas con mesitas y sillas de acuerdo a la cantidad de personas que asistan. Aquí lo fundamental es la música y como complemento invitamos a bodegas para hacerle una atención a la gente que nos visita, con una picadita sencilla para acompañar el vino. Una degustación de vinos mientras escucha música.

-¿Cuándo comenzaron y cómo nace la idea?

-Empezamos en marzo y estamos finalizando en noviembre. Nace la idea cuando decido venirme a vivir a este lugar (Lago Piedras Moras, Almafuerte) y traerme los pianos. Mirábamos el lago y la gente empezó a entusiasmarme con la idea de abrir la puerta de la casa.

-¿Qué tipo de música hacen?

-Hacemos música clásica. Hasta el momento hemos hecho canto y piano, chelo y piano, una ópera de tres personajes de un compositor de Buenos Aires, que estuvo muy agradecido en las redes (sociales) con La Galería. Luego hicimos trío de chelos, de cuerdas, flauta traversa y piano, y en el último encuentro será con Cuchicheros que hacen música popular de cámara. Variado pero siempre dentro de la música clásica, académica. Hasta el momento la galería es esto…vamos a ver el año que viene ya que hay muchos músicos, artistas, que se están comunicando para venir a tocar. En el 2022 vamos a seguir.

-¿Cuándo te encuentra el mundo de la música o cuándo vos encontraste ese universo?

-Estuve siempre muy ligada al mundo de la música porque mi papá ha sido un melómano…escuchaba mucha música, de todo. Folklore, tango pero le encantaba la música clásica. Todavía tengo algunos de los primeros discos (vinilo) que compró. A los ocho años empecé a estudiar y no dejé más…

-¿Y cómo fue ese trayecto?

-Empecé en un conservatorio privado, venía un profesor de Córdoba, hasta que fundan el Conservatorio Provincial (Juan José Castro), es así que después de 6 años en el privado tuve que comenzar de cero en el provincial. Soy de la primera promoción y el director era Raúl Martínez que a su vez era mi profesor de piano. Fue un trayecto maravilloso para mí porque fue descubrir otra cosa. En el Conservatorio había una profesora que venía de Buenos Aires…venían con otras cosas. Luego de culminar en el Conservatorio comencé a tomar clases en Córdoba, me fui a Europa un año, mirando a ver que hacer, tomando algunas clases…pero me volví porque extrañaba mucho (risas). Quizá como una excusa, tenía posibilidades de hacer carrera allá, pero también pensaba que si todos se iban quién se quedaba aquí trabajando…por eso digo que a lo mejor ha sido una excusa (risas). Al regreso continúe tomando clases, en Buenos Aires, nunca me quedé quieta. Después empecé a dar clases en el Conservatorio, soy también una de las fundadoras del Instituto Arte Nuevo (Río Tercero). A la par organizando conciertos y tocando, siempre muy activa…a veces pienso que cantidad de cosas que hice obviamente con un montón de gente, no sola. Muchos conciertos en la Biblioteca (Justo José de Urquiza, Río Tercero), en la compra de los pianos…

-La biblio es una parte muy importante de tu vida…

-Muy importante porque…con Miguel Monteverde, un amigo, armamos el primer ciclo de conciertos junto a mi marido (Sergio Simeoni), César Mercado, era un grupo involucrado en la organización del primer ciclo de conciertos que fue maravilloso en el Cine Real Cooperativa (Río Tercero), con orquesta sinfónica, con grupo de cámara. Después se arma la subcomisión de música de la biblioteca, estuve un tiempo pero dejé porque era demasiado todo lo que hacía en mi vida personal aunque tocaba todos los años para la biblioteca. Estuve siempre muy involucrada desde lo musical.    

-Desde lo musical te queda algo pendiente por hacer…

-No sé…más que dónde tocar por ahí pienso más en obras que hubiese querido haber tocado pero creo que está bien con lo realizado. Dentro de mis posibilidades hice todo lo que pude y la verdad que ha sido un buen camino.  

-Siempre fue el piano o hubo otro instrumento que metió ruido en esos comienzos…

-Siempre el piano. Pensaba que si hubiese estudiado un instrumento de cuerdas hubiese tenido más posibilidades de tocar porque el piano es muy solista, pero me apasiona el piano. Mirá…hace un par de años incursioné en un instrumento que ahora lo tengo guardado porque me frustré un poco (risas), que es el theremín, que fue el primer instrumento electrónico. Eso funciona con las ondas, el movimiento de las manos produce el sonido, con una mano marcás la altura, digamos haces la melodía si se quiere y con la otra, el ritmo, el volumen. Es un trabajo…es tocar en el aire. Está ahí, en cualquier momento lo retomo.  

-Al escucharte transmitís mucha pasión por el piano. Cuando ponés los dedos encima de las teclas y empezás a tocar…¿qué sensaciones te provoca?

-En el medio de la pregunta ya me hace cosas acá (risas señalando su estómago) porque disfruto, me emociono, a veces vuelvo a tocar obras que hice hace mucho tiempo y las tengo como las hubiese tocado ayer. No solo en los dedos sino en todo el cuerpo. Uno pone todo ahí.

Viviana Blengino y su pasión: El piano

-Es también una abstracción cuando tocás…

-Sí de hecho también me ha ayudado en momentos difíciles de mi vida, el estar en contacto con la música. El sentarme al piano es como que entro en otra dimensión.   

-¿Cómo ves a la cultura en Río Tercero?

-Veo un movimiento de jóvenes muy interesante. Siempre ha sido una ciudad con una movida cultural interesante, desde lo independiente, sin hablar desde lo oficial. En todos los ámbitos del arte siempre ha habido una movida muy importante, es más, la gente que venía de afuera me marcaba eso “que bien en Río Tercero…”. También veo un poquito desplazada a la música clásica, si armás y venís a un concierto de música clásica te das cuenta que la mayoría de la gente que asiste es grande. Los jóvenes no vienen. No se sienten atraídos. No sé si es por falta de oportunidades de escucharla, viste que siempre se hace lo que suena en las radios. A mis alumnos les decía que “está bien que hagan esto pero hay otro mundo”. De hecho por ejemplo el rock tiene mucho de la música clásica, caso The Beatles. Creo que falta eso, atraer a los jóvenes hacia este otro mundo.  

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